Los tubérculos de patata contienen glicoalcaloides, sobre todo alfa-solanina y alfa-chaconina. El resumen de la EFSA de 2020 recogió reducciones variables de su contenido al hervirlos en agua, de entre el 5 y el 65 %, lo que no indica su eliminación completa. El Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR) advierte contra el consumo de tubérculos verdes o muy brotados.
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